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martes, 11 de diciembre de 2018

Un paso al frente

Hola a todos, ayer celebre mi boda, una boda concertada por mi padre y el de mi marido, un hombre al que no conozco de nada, un hombre que no se ni como se llama,  un hombre al que no había visto en mi vida,un hombre al que no amo y que de la noche a la mañana  se ha convertido en mi marido. 
Después de que el cura nos declarara marido y mujer, mire a mi padre, estaba contento porque él ya no se tenía que hacer cargo de mi, ya no tenía que ir buscando a  un buen muchacho que me quitara mi ilusión, que me arrebatar mis sueños. Mis sueños de ser libre, de no depender de nadie, mi sueño de ser una mujer independiente, madura y segura de mi misma. 
Me habéis puesto las etiquetas de loca, rebelde, peligrosa y a mi marido las de héroe, líder y un buen esposo. 
No se si lo sabéis, pero ayer él mató a nuestro gato, a nuestro perro y a nuestro caballo porque no le obedecieron, no le trajeron un vaso de agua y me amenazó con hacer lo mismo conmigo si no cumplia sus órdenes.
Miedo, ira, rabia es lo que siento cada vez que cumplo sus órdenes y se que no soy la única, yo también quiero dar órdenes, yo también quiero irme a trabajar cada mañana y quiero quedar con mis amigas para echar unas cartas en la taberna, ¿Por qué no puedo hacerlo? ¿ Por qué tengo que estar muerta de miedo cada vez que te veo la cara? ¿ Por qué no puedo dar un paseo sola por la calle sin que me tachen de prostituta?
 Yo quiero ser libre, feliz, mía y de nadie más. 

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martes, 16 de octubre de 2018

mi inicio de curso

CASI SIN QUERER TE DIJE QUE SÍ.

Un duro golpe de realidad fue lo que sentí cuando abrí los ojos y vi como mi padre levantaba las persianas de la habitación, abría la ventana y me quitaba el único elemento que me aportaba seguridad y confianza en aquella locura de despertar; el edredón.
Ese edredón gordito y calentito que me tapaba de pies a cabeza y me protegía de toda pesadilla, ser imaginario o simplemente del frío húmedo de cada mañana.
Mi cara de susto, de miedo e incomprensión debió de ser tan heavy que mi padre se acercó risueño a mi cama, me dió un beso en la frente y me susurro lentamente al oído, todo va a salir bien pequeña, algún día le tenias que volver a ver.
Y ahí estaba yo sentada en el suelo de la cocina desayunando un tazón de leche con cereales,  con un calcetín de cada color, mi pijama a rayas y mis pelos de leona asimilando el huracán que se me venía encima, había estado 9 mese de mi vida viendole cada dia, sabado y domingos incluidos, fue una relación bonita e intensa pero como una montaña rusa, las parejas normales van por rachas, pues nosotros ibamos por trimestres, como todo en la vida tiene un principio y un final y nuestra relación no iba a ser menos, todo se terminó aquel 28  de junio por la mañana, no me costó despedirme de tí porque sabia que venia verano y eso era sinónimo de pueblo, fiestas, amigos, playa y una libertad absoluta.
Intentaba por todos los medios retrasar mi reencuentro contigo lo máximo posible, me tiré dos horas debajo de la alcachofa de la ducha probando todos los productos que tenía mi madre colocados en aquella repisa, saqué medio armario con el único fin de encontrar ese conjunto ideal, el conjunto con el que causar buena imagen a primera vista, porque como mi madre siempre dice: un plato entra por los ojos antes que por la boca, me puse a ver videos en youtube,  a recoger la cama y a meter mi ropa de vuelta al armario, a ver nuestras antiguas fotos y de tanto perder tiempo, acabe perdiendo en bus y como no, llegando tarde al sitio de encuentro.
y ahí estabas tu ocupando una manzana entera rodeado de gente y lo primero que pensé nada más verte fue que no debí saber quién eras, ni debí contarte mis penas, septiembre siempre triste joder y tu vienes proponiendome guerra.
Hay que ver que cosas se te ocurren, tú siempre tan concreta me dijiste y si volvemos a empezar que tal...y yo sin saber dónde mirar seguí caminando atravesando la larga cancha de baloncesto con dirección al salón de actos, pero me paraste a mitad de camino y me dijiste con voz sincera: ya veras como me olvidas y te encuentro en cualquier bar pegando saltos de alegría y me dices que lo nuestro no era lo que merecias... y obviamente no es lo que merezco, ninguno de nosotros merecemos volverte a ver y regresar alas tarde de flexo y codos, a los días de exámenes y de pizarras que se llenan de fórmulas matemáticas  que nunca entenderemos, no merecemos levantarnos a las 6 de la mañana cada dia y mucho menos tirarnos 7 horas sentados en una silla engordando el culo.
Con paso firme seguí caminando, refunfuñando, con ganas de no volverte a ver y de repente noté algo frío y húmedo que me resbalaba por la mejilla derecha, era una lágrima, lloraba porque solo unas milesimas de segundo fueron necesarias para darme cuenta que lo nuestro no fue un error y que por mil tropiezos que hayamos tenido el año pasado, todos los suspensos que recibí y todos los partes o horas en la sala de convivencia no podían reemplazar a la cantidad de gente de he conocido gracias a tí,  las risas en clase y a todos los viajes alrededor del mundo que me has dado la oportunidad de vivir.
Esta sería una etapa nueva y que nuestra relación ya no sería la misma, ya no iríamos de la mano por el patio, ni me darías besos en la mejilla, ni me dedicarías los goles marcados en los recreos, nuestra relación daría un paso adelante y empezaríamos a llamarla bachillerato.
Todos merecemos un segunda oportunidad me dijiste y yo sin pensarmelo, sonreí medio llorando, te dije que sí, que empezaramos de nuevo y que este año salesiano atocha y candela se convertirían en una sola persona.
Obviamente esta historia no puede acabar aquí aún nos queda mucho año por vivir pero mis primas sensaciones de esta etapa nueva, en bachillerato, han sido muy altas, con ganas de comernos el mundo y asustados porque no sabemos qué va a pasar pero de lo que sí estoy segura es que será diferente y difícil pero con tu ayuda y la confianza en mí misma lograremos superarlo y quien sabe que pasar después, si continuaremos el camino o nos distanciaremos para siempre, pero de momento vivamos el presente y olvidemos del futuro.

Fín.
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