Madrecalizar: acción por la que tú pierdes un objeto el cual buscas durante un largo período de tiempo. En ese momento, pides ayuda a tu madre, la cual la encuentra en dos segundos.
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martes, 2 de abril de 2019
martes, 27 de noviembre de 2018
Ni una más
Hoy os vengo a contar una anécdota, y en verdad, una anécdota no muy agradable.
Hace unos días, como bien todos sabréis, me casé con el mancebo. Pues bien, la noche de bodas, en ved de ser romántica, fue un mar de caos, superioridad y confusión. Mi marido, al contrario de lo que se dice, no es un hombre bueno y sumiso, al contrario.
Animales inocentes han sido asesinado por su propia mano, por su simple capricho, ¿qué esperaba de ellos? Aún no lo sé. En consecuencia, el terror me invadió y no fui capaz de hacer nada, salvo responder a sus deseos para no correr la misma suerte. Empleó la fuerza psicológica contra mí, consiguiendo su objetivo: mi manipulación para su beneficio.
Esta actitud es contradictoria a mis creencias, la sumisión como producto de la superioridad, es, desde mi punto de vista, horripilante. Ningún ser humano debería sufrir tales agresiones, puesto que el derecho de cada individuo es la vida, y su deber hacerla placentera tanto para uno mismo como para los demás.
Actualmente, en una sociedad en el que el machismo es castigado, yo tuve que someterme a él, callando, al igual que mi familia, mi sufrimiento. A mi parecer, es igual de culpable tanto quien comete la agresión como quién la calla. Mi familia, la que me quiere y vela por mí, se alegraron de mi obediencia. ¿Por qué?
Hoy estoy exponiendo mi caso, animo a las víctimas a hacer lo mismo y no callarse, si hay silencio, esta pesadilla continuará. Ni una más.
martes, 16 de octubre de 2018
Mi inicio de curso, Paula Gaitero
El verdadero comienzo es ahora
Es una creencia popular en este tipo de relatos y recalcando en este, empezar por el momento en el que te levantas de la cama y vas a desayunar. Siguiendo una tradición muy popular de esta década, y reivindicando muchas frases de “motivación” que puedes encontrar por Internet: “voy a romper las reglas “. Obviamente, en este caso, solo en el sentido figurado (porque no sabría como hacerlo al literal) . Retornando a nuestra materia, voy a comenzar más atrás en el tiempo, e iniciar, desde mi punto de vista, por el verdadero principio.
Nos encontramos aproximadamente en mayo, cuando nos ofrecieron la opción a cursar del año siguiente. Personalmente, lo tenía claro: quería estudiar la rama de ciencias sociales, puesto que todas las carreras que me interesan se encuentran en esta especialidad. Al llegar el verano tuve sensaciones encontradas, como el temor y la espera, esta última, en cierto modo, positiva, porque la ilusión de una nueva etapa en tu vida raramente se puede arrebatar.
En el momento en que supe que me encontraba con dos de mis mejores amigas en mi futura aula me emocioné mucho, lo que no descarta el querer hacer nuevos amigos. El primer día, 10 de Septiembre, me levanté muy entusiasmada, ya que había quedado con mis amigas a desayunar para posteriormente dirigirnos al colegio. Al llegar, conocimos a la tutora y pudimos observar las caras nuevas entre las paredes del aula. Me marché con mucha más expectativas y emoción por esta nueva etapa.
Al día siguiente, tuvimos nuestro primer contacto tanto con las asignaturas, como con los compañeros y profesores, que en todo momento fueron muy amables, además, nos explicaron las normas del colegio y cómo se calificaría cada asignatura. En la hora del recreo, pudimos salir a la calle por primera vez, y tengo que reconocer que es mucho más refrescante que permanecer en el patio, ya que despejas la mente de las clases y del ajetreo.
Me gustaría añadir que en este curso espero superarme a mi misma, tanto en el ámbito académico como en el personal, y se que estoy en el lugar adecuado para que se cumpla.
Paula Gaitero Galán