Cuántos de nosotros, conforme hemos ido leyendo este cuento, no nos hemos sentido identificados con la muchacha ya fuese por lástima o por incredulidad de los sucesos que había sufrido. Claramente, esto nos ha pasado a todos y cada uno de los que hayamos leído este texto.
Por eso hoy me gustaría exponer mi punto de vista sobre lo que la ocurrió a esta mujer en el transcurso de su noche de bodas. Para ello me pondré en su posición, de mujer sumisa, asustada y obediente a los caprichos de un hombre que no sabe el regalo que tiene delante de él.
La gran mayoría de los lectores de este cuento, habrán visto la forma en la que he sido expuesta y tratada. Algunos de ustedes, creerán que es normal, en cambio a otros, les parecerá lo más injusto el cómo he actuado en el cuento debido al miedo que sentía, por la incertidumbre del destino que podía llegar a tener en mi vida.
La realidad, es que no es nada agradable verse en la posición de temer a alguien, y mucho menos a tu marido, por su posible reacción ante sus acciones. Cuando me vi en el enfrentamiento que podría surgir si no cedía a sus caprichos, me entró el pánico de una forma inexplicable. Solo pensaba en obedecerle, aunque fuera en contra de mis creencias.
¿Es esto justo? Personalmente, no pienso que esto deba ser así porque nadie debe de tener miedo a nadie, y menos a tu pareja, porque en una relación debe haber amor, y no miedo.
En mi caso, cuando empezó a matar a los diferentes animales por no cumplir sus caprichos, me sentí aterrorizada, debido a que si era capaz de matarlos, ¿que no sería capaz de hacer conmigo?
Por este motivo, entenderán que me sintiera atrapada en un mundo que no sabía cómo salir pero que tampoco sabía si quería hacerlo. pero esto no solo me ha pasado a mí.
Actualmente, el machismo es una realidad que todas nosotras sufrimos día a día. Los silbidos callejeros no deberían ser una rutina cuando caminas por delante de un chaval, o la sección de informativos sobre la violencia de género no debería existir, porque esta tendría que estar erradicada.
Mas por desgracia esto es una realidad que cada día está presente en nuestras vidas y en nuestra cultura. Pero también está en nuestra mano el poder cambiarlo.
Porque nadie debe sentirse inferior, al fin y al cabo somos seres libres que no tenemos la obligación ni la necesidad de depender de nadie. Pero esto, no será posible mientras no se produzca un cambio de mentalidad, porque somos seres humanos y por tanto tenemos la libertad de no estar ante la sumisión de nadie.
Hagamos que este mundo, sea la unión de una liberación contra el miedo o la sumisión de las mujeres ante los hombres por sus caprichos. Basta de pensamientos machistas en esta sociedad del siglo XXI, tú eres el que puede ayudarnos a formar un mundo igualitario y de respeto.
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