martes, 16 de octubre de 2018

MI INICIO DEL CURSO



Mi primer día del curso, es mi primer día de bachillerato, comienza una nueva etapa
de mi vida, estoy un poco nervioso por cómo afrontaré este curso, pero también con
muchas ganas e ilusión por ver que me depara este año.

La presentación fue en el teatro, veía muchas caras nuevas tanto de alumnos como
de profesores, a pesar de llevar toda la vida en el colegio, puesto que no son los
mismos que en primaria o la ESO.

Durante la presentación me preguntaba cosas como ¿Con quién estaré en clase?,
¿Qué tal serán mis nuevos profesores?, ¿Conseguiré sacar el curso?...

Cuando acabó la presentación subimos a clase y nuestra tutora nos explicó cómo
funcionaba el bachillerato, el horario y nuestros nuevos profesores.

Me había tocado una clase en la cual no conocía a casi nadie, casi ningún amigo está
en mi clase y a muy pocos les conocía ya, los demás venían nuevos de otros colegios.

La mayoría de mis amigos más cercanos no están en mi clase porque no han elegido
las mismas asignaturas que yo, ciencias sociales, han escogido ciencias biológicas o
tecnológicas.

Ya ha pasado un mes de clase y las cosas han cambiado bastante desde entonces, ya
se ve ese “buen rollo” en clase porque nos llevamos todos bien, ya hemos hecho los
primeros exámenes y de momento estoy contento con mis resultados.
Ya voy notando eso que me habían contado, que no es igual que en cursos anteriores,
ya que hay que estudiar todos los días porque sino se va acumulando el trabajo y te
”pilla el toro”.
Me voy acostumbrando al bachillerato y a los profesores nuevos poco a poco para
conseguir buenos resultados al final del curso.

FIN
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Mi inicio de curso.


El principio de todo...


El primer día de clase estaba bastante nerviosa porque era de las nuevas y nunca me había cambiado de colegio o instituto antes; además, digamos que hablar con gente que no conozco no es lo que mejor se me da. En mi caso sí que tenía amigos que iban a otras clases, e incluso tuve suerte y a una de ellas le tocó en la misma que yo. Por lo menos, no estaba completamente sola.


Ese día no hicimos mucho en clase, fue un día de presentaciones y explicaciones sobre cómo iba a ser todo durante este año y, si todo iba bien, también el siguiente. Estos dos años van a ser fundamentales para estudiar lo que de verdad queramos en un futuro y voy a tener que esforzarme mucho más de lo que me he esforzado hasta ahora.


Al principio estaba un poco asustada porque tenía nuevos profesores y compañeros, distintos horarios, y asignaturas que no había dado antes. Sin embargo, con el paso de la primera y segunda semana, me he dado cuenta de que no era para tanto y me preocupaba demasiado. Ya conozco a mis profesores y compañeros, y me he acostumbrado (casi) al horario.


Algo nuevo que me resulta un poco raro es el hecho de poder salir a la calle en el recreo, aunque creo que a todos nos viene bien y es una forma de despejarnos yendo a comprar algo de comer. También es nuevo el poder salir al pasillo entre clase y clase, ya que en mi anterior instituto no teníamos estos descansos y se hacían las clases un poco pesadas. En este tiempo aprovecho para ir a ver a mis amigos que están en otras clases y comentar cualquier tontería o algo sobre la clase que acaba de terminar. Me alegra que estar en clases distintas o haber elegido modalidades diferentes no nos haya separado.


Aunque acabamos de empezar el curso ya tengo varios trabajos que hacer y asignaturas que estudiar. Espero poder sacar el curso sin problemas. Una asignatura que me da un poco de miedo este año es historia porque se me da un poco mal recordar todas las fechas y nombres pero me esforzaré para tener una buena nota. También creo que filosofía y economía, que son las dos únicas asignaturas que no había estudiado antes, me van a gustar.


He tenido suerte con mi clase y mis compañeros me han caído bastante bien, creo que me voy a llevar bien con ellos. Ojalá sea un curso interesante y me haga aprender muchas cosas nuevas.


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Mi inicio de curso, Paula Gaitero

El verdadero comienzo es ahora



Es una creencia popular en este tipo de relatos y recalcando en este, empezar por el momento en el que te levantas de la cama y vas a desayunar. Siguiendo una tradición muy popular de esta década, y reivindicando muchas frases de “motivación” que puedes encontrar por Internet:  “voy a romper las reglas “. Obviamente, en este caso, solo en el sentido figurado (porque no sabría como hacerlo al literal) . Retornando a nuestra materia, voy a comenzar más atrás en el tiempo, e iniciar, desde mi punto de vista, por el verdadero principio.

Nos encontramos aproximadamente en mayo, cuando nos ofrecieron la opción a cursar del año siguiente. Personalmente, lo tenía claro: quería estudiar la rama de ciencias sociales, puesto que todas las carreras que me interesan se encuentran en esta especialidad. Al llegar el verano tuve sensaciones encontradas, como el temor y la espera, esta última, en cierto modo, positiva, porque la ilusión de una nueva etapa en tu vida raramente se puede arrebatar.

En el momento en que supe que me encontraba con dos de mis mejores amigas en mi futura aula me emocioné mucho, lo que no descarta el querer hacer nuevos amigos. El primer día, 10 de Septiembre, me levanté muy entusiasmada, ya que había quedado con mis amigas a desayunar para posteriormente dirigirnos al colegio. Al llegar, conocimos a la tutora y pudimos observar las caras nuevas entre las paredes del aula. Me marché con mucha más expectativas y emoción por esta nueva etapa.

Al día siguiente, tuvimos nuestro primer contacto tanto con las asignaturas, como con los compañeros y profesores, que en todo momento fueron muy amables, además, nos explicaron las normas del colegio y cómo se calificaría cada asignatura. En la hora del recreo, pudimos salir a la calle por primera vez, y tengo que reconocer que es mucho más refrescante que permanecer en el patio, ya que despejas la mente de las clases y del ajetreo.

Me gustaría añadir que en este curso espero superarme a mi misma, tanto en el ámbito académico como en el personal, y se que estoy en el lugar adecuado para que se cumpla.

Paula Gaitero Galán
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Mi Inicio de Curso, Sergio de Mingo

         

Mi inicio de curso

Mi primer día de bachillerato, en el mismo colegio donde crecí y me forme como persona desde los 3 años,en el cual me siento como en casa ya que he vivido muchos momentos.

Aun recuerdo mi primer día de colegio en el que ahora miro atrás y recuerdo que me quejaba ya que no me gustaba ir, y ahora me encantaría volver a ese momento en el que no tenia ningún tipo de preocupaciones, ni la necesidad de tener que tomar decisiones que determinarán mi futuro.

Ojala poder volver a esos tiempos, pero las cosas van cambiando y vamos formándonos como personas, y tenemos que afrontar nuevas dificultades.

Cuando entre en el salón de actos me sentía con la ilusión de empezar un curso más rodeado de amigos que conocí aquí, y seguimos juntos un año más.
Tenía la misma sensación a todos los demás años, esa sensación de saber con quién te ha tocado en clase y los nervios de que me espera este curso.

Mientras escuchaba la presentación de curso, me surgían las dudas de cómo será bachillerato al ser una sección diferente a la que he estado acostumbrado.
Por lo que sabía no iba a ser un curso fácil pero desde el principio estaba convencido de que con esfuerzo conseguiré llegar a lo que quiero.


Al subir a las clases nos explicaron los horarios y cómo se iba a ir desarrollando el curso.
Había mucha gente nueva que quien sabe si en un tiempo podrá llegar a ser un buen amigo.

Fue en un día con mucha ilusión por poder comenzar esta nueva etapa y dar lo mejor de nosotros para poder conseguir lo que queremos ser.




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mi inicio de curso

CASI SIN QUERER TE DIJE QUE SÍ.

Un duro golpe de realidad fue lo que sentí cuando abrí los ojos y vi como mi padre levantaba las persianas de la habitación, abría la ventana y me quitaba el único elemento que me aportaba seguridad y confianza en aquella locura de despertar; el edredón.
Ese edredón gordito y calentito que me tapaba de pies a cabeza y me protegía de toda pesadilla, ser imaginario o simplemente del frío húmedo de cada mañana.
Mi cara de susto, de miedo e incomprensión debió de ser tan heavy que mi padre se acercó risueño a mi cama, me dió un beso en la frente y me susurro lentamente al oído, todo va a salir bien pequeña, algún día le tenias que volver a ver.
Y ahí estaba yo sentada en el suelo de la cocina desayunando un tazón de leche con cereales,  con un calcetín de cada color, mi pijama a rayas y mis pelos de leona asimilando el huracán que se me venía encima, había estado 9 mese de mi vida viendole cada dia, sabado y domingos incluidos, fue una relación bonita e intensa pero como una montaña rusa, las parejas normales van por rachas, pues nosotros ibamos por trimestres, como todo en la vida tiene un principio y un final y nuestra relación no iba a ser menos, todo se terminó aquel 28  de junio por la mañana, no me costó despedirme de tí porque sabia que venia verano y eso era sinónimo de pueblo, fiestas, amigos, playa y una libertad absoluta.
Intentaba por todos los medios retrasar mi reencuentro contigo lo máximo posible, me tiré dos horas debajo de la alcachofa de la ducha probando todos los productos que tenía mi madre colocados en aquella repisa, saqué medio armario con el único fin de encontrar ese conjunto ideal, el conjunto con el que causar buena imagen a primera vista, porque como mi madre siempre dice: un plato entra por los ojos antes que por la boca, me puse a ver videos en youtube,  a recoger la cama y a meter mi ropa de vuelta al armario, a ver nuestras antiguas fotos y de tanto perder tiempo, acabe perdiendo en bus y como no, llegando tarde al sitio de encuentro.
y ahí estabas tu ocupando una manzana entera rodeado de gente y lo primero que pensé nada más verte fue que no debí saber quién eras, ni debí contarte mis penas, septiembre siempre triste joder y tu vienes proponiendome guerra.
Hay que ver que cosas se te ocurren, tú siempre tan concreta me dijiste y si volvemos a empezar que tal...y yo sin saber dónde mirar seguí caminando atravesando la larga cancha de baloncesto con dirección al salón de actos, pero me paraste a mitad de camino y me dijiste con voz sincera: ya veras como me olvidas y te encuentro en cualquier bar pegando saltos de alegría y me dices que lo nuestro no era lo que merecias... y obviamente no es lo que merezco, ninguno de nosotros merecemos volverte a ver y regresar alas tarde de flexo y codos, a los días de exámenes y de pizarras que se llenan de fórmulas matemáticas  que nunca entenderemos, no merecemos levantarnos a las 6 de la mañana cada dia y mucho menos tirarnos 7 horas sentados en una silla engordando el culo.
Con paso firme seguí caminando, refunfuñando, con ganas de no volverte a ver y de repente noté algo frío y húmedo que me resbalaba por la mejilla derecha, era una lágrima, lloraba porque solo unas milesimas de segundo fueron necesarias para darme cuenta que lo nuestro no fue un error y que por mil tropiezos que hayamos tenido el año pasado, todos los suspensos que recibí y todos los partes o horas en la sala de convivencia no podían reemplazar a la cantidad de gente de he conocido gracias a tí,  las risas en clase y a todos los viajes alrededor del mundo que me has dado la oportunidad de vivir.
Esta sería una etapa nueva y que nuestra relación ya no sería la misma, ya no iríamos de la mano por el patio, ni me darías besos en la mejilla, ni me dedicarías los goles marcados en los recreos, nuestra relación daría un paso adelante y empezaríamos a llamarla bachillerato.
Todos merecemos un segunda oportunidad me dijiste y yo sin pensarmelo, sonreí medio llorando, te dije que sí, que empezaramos de nuevo y que este año salesiano atocha y candela se convertirían en una sola persona.
Obviamente esta historia no puede acabar aquí aún nos queda mucho año por vivir pero mis primas sensaciones de esta etapa nueva, en bachillerato, han sido muy altas, con ganas de comernos el mundo y asustados porque no sabemos qué va a pasar pero de lo que sí estoy segura es que será diferente y difícil pero con tu ayuda y la confianza en mí misma lograremos superarlo y quien sabe que pasar después, si continuaremos el camino o nos distanciaremos para siempre, pero de momento vivamos el presente y olvidemos del futuro.

Fín.
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lunes, 15 de octubre de 2018

Mi inicio de curso, Jesús de Felipe

MI INICIO DE CURSO

El lunes 10 de septiembre comencé una nueva etapa en mi vida, el Bachillerato.

Sentía nervios, aunque sabía que era mi colegio de toda la vida, estaban mis amigos, pero iba a un edificio nuevo, “el de mayores” y con profesores que no conocía.

Esta sensación la vivía cuando estaba acabando 4º de la ESO, ya sabía que esta nueva etapa iba a ser dura, que había que estudiar sí o sí, que todo era más difícil, pero hasta que no llegara ese día no me lo quería creer al cien por cien.

Y ese día llegó, en el teatro del colegio, directora nueva, profesores que nunca había visto, otros que me sonaban su cara y muchas chicas y chicos nuevos. Después de la presentación del curso, subimos a las clases, me tocó en primero A con pocos compañeros conocidos, de amigos pocos y el resto venían de otros colegios.

Al ver el horario me preocupé, ver siete horas el lunes y el martes me dejó impactado, no sabía cómo iba a ser capaz de adaptarme a tantas horas de clase y encima entrar a las ocho de la mañana.

Ya ha pasado casi un mes, veo las cosas de otra manera, el ambiente de clase es bueno, la gente nueva es muy maja, me estoy adaptando fenomenal a esta nueva etapa de mi vida.

Confirmo lo que me decían, hay que estudiar diariamente y estar muy atento en clase si quieres sacar provecho de ella. Ahora estoy tranquilo, me he organizado con mis entrenamientos de fútbol y todos los días estudio y trabajo.

Respecto a mis amigos, los veo en el tiempo del recreo y en algunos intercambios de clase, el recreo es una novedad, puedo salir a la calle, despejarme y comprarme un bocata en mi bar favorito. Es el momento de comentarnos todo, mi miedo a perderles se ha acabado, los verdaderos amigos se mantienen aunque estemos en clases distintas y estudiando diferentes tipos de Bachillerato.


Si volviera a escribir mi estado de ánimo en el mes de junio me gustaría hacerlo como el que tengo ahora, ilusionado y con muchas ganas de seguir adelante.
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sábado, 13 de octubre de 2018

Las mil y una sensación del inicio de curso

Cuántos de nosotros, no nos hemos preguntado o asustado las semanas, días u horas antes de empezar un nuevo curso. La respuesta sería claramente todos.

Sin embargo, cada sensación que hemos sentido en cada momento lo hemos vivido y expresado de distinta forma. Por eso hoy me gustaría daros a conocer muchas de estas emociones que he sentido yo en este inicio de curso.

Hago referencia a este año académico en cuestión porque cada inicio es distinto y la percepción que tenemos sobre cada uno es completamente diferente.

En este curso 2018-2019 ha empezado una nueva etapa en mi vida, algo que creí que nunca llegaría, primero de bachillerato. Hay ocasiones que cuando lo digo ni siquiera me hago a la idea, pero supongo que es normal.

Aunque eso no quita que me aterre o crezcan mis inseguridades de ¿estaré preparada?¿Es esto realmente mi camino correcto? Son muchas las preguntas que nos hacemos al inicio de curso pero, hay algo que debemos de ir asimilando poco a poco, si estamos aquí es porque realmente estamos preparados.

Mas eso no impide sentir esa pequeña incertidumbre de si lo que estoy haciendo será lo correcto porque eso no solo pasa con un cambio escolar; Esto es parte del día a día de la vida que debemos de ir formando con cada paso y decisión que tomamos.

Cuando el pasado 10 de septiembre de 2018 tuvo lugar la inauguración de este curso me aterraba cualquier pensamiento de globales, notas que cuentan, profesores nuevos, EVAU…

En verdad todo me asustaba y me daba pánico, pensar el simple hecho, de que aquí estaría mi futuro, en una clase llena de conocimientos, profesores y alumnos que podía conocer o no conocer.

Pero todas estas sensaciones fueron encauzándose cuando me di cuenta de que solo tenía que convencerme a mí misma de que yo podría hacer lo que quisiera.

Tuve la suerte de poder encontrarme agusto en la clase, porque algo que me daba miedo era conocer a los nuevos compañeros  o más bien que me conocieran ellos a mí, por el hecho de ¿seré lo que ellos buscan o encontraré a alguien que consiga causarle buenas impresiones?

Son preguntas que para mi eran inevitables hacerme, pero por suerte hasta el momento no parece haberles disgustado. Aunque, no puedo evitar pensar que si eso ocurriera ¿Qué hago?
He de decir, que hasta ahora lo que conozco me hace sentir perteneciente y aunque haya veces que hay que tomar decisiones arriesgadas igual esas son las más correctas.

Pero también, tengo que reconocer que aunque ahora me sienta agusto en la clase con mis compañeras y compañeros, no estaría diciendo la verdad si el primer día cuando entré por el salón de actos, por suerte acompañada de mis amigas de años anteriores, el simple hecho de entrar y ver tanto desconocido me aterró.

Siendo realista, cuando presentaron a cada profesor me empecé a bloquear de una forma que ni yo misma sabría explicar, pero lo que sí es cierto es que no me arrepiento de haber sentido esas emociones en mi interior.

Porque gracias a ellas y a la oportunidad que me di a mi misma de darme a conocer, he podido darme cuenta de que a veces los que parecen grandes obstáculos y cambios son los mejores momentos para darnos cuenta de lo que realmente valemos como persona.

Por eso a tí que estás leyendo este artículo te animo a que te atrevas a superar y enfrentar los obstáculos que por muy grandes que sean siempre podrás alcanzar el salto más grande que tú quieras conseguir.

En caso de que tengas de miedo, qué sería lo más natural, recuerda que siempre que lo necesites contarás con el apoyo de tu familia, amigos y profesores para superarlo.
Quiero que sepas que esto no te lo digo para consolarte ni animarte; Te lo aseguro que esto es así o al menos es lo que yo he sentido este inicio de curso con muchas metas en mi interior.

María Martínez
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