viernes, 19 de octubre de 2018

El inicio de una nueva etapa



Y casi sin querer llegó.

Llegó el día que llevaba esperando casi 3 meses, ese día que imaginé mil veces con mis amigos el desastre que sería, ese día que respondería a un montón de preguntas que tenía en mi cabeza, ese día que lo cambiaría todo, en el que comenzaría algo totalmente diferente a lo anterior. Llegó, en definitiva, el 10 de septiembre.

Y allí estaba yo con el tiempo justo como siempre, aunque se diga que "las prisas no son buenas". 

"Soraya, desayuna algo aunque no tengas hambre", "¿Estás segura de llevar esa ropa?", "Vas a perder el metro", "Cálmate, no es para tanto". Todas esas frases resonaban en mi cabeza, hasta que por fin me encontré con mis amigos de mi anterior instituto en el metro y me tranquilicé. Ya sabéis, con amigos todo es más fácil.

Llegamos, con el tiempo justo, pero llegamos. Corrimos a buscar las listas a las famosas columnas del patio con la esperanza de que no nos tocara solos en clase. Y para mi sorpresa, aunque siempre tengo muy mala suerte, esta vez no fue así, ya que me tocó con una de mis mejores amigas en clase.

Al menos ya no estaba sola, las cosas no podían ir tan mal.

Aún tenía esos nervios, aunque más que nervios diría ganas, de conocer a los nuevos profesores, el nuevo instituto y sobretodo a mis nuevos compañeros de clase, que son los que me iban a acompañar en esta etapa tan bonita y a la vez tan dura.

Ya estábamos en clase, y no os voy a mentir, la realidad fue un poco peor que mis expectativas. Todos parecían tener su grupo y haber muy buen rollo, pero mi mejor amiga y yo no hablamos con nadie el primer día lo que me dejó un poco preocupada y extrañada, ya que a mi eso de hacer nuevos amigos no se me daba mal.

Mis impresiones fueron cambiado radicalmente y a mejor, he conocido a personas con las que ya me llevo muy bien, aunque apenas haya pasado 1 mes y creo que me van a poder aportar mucho. Yo espero también poder aportarles a ellos porque si algo se me da especialmente bien es ayudar.

Ahora toca esperar y ver qué nos depara este 1º de Bachillerato.


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Un pequeño caos. Paloma Martín


11/09/2018


Allí me encontraba, en medio del patio del colegio, me sentía entre nerviosa, eufórica y despistada.

Miraba alrededor para encontrar a mis amigos, algunos a los que no veía desde principio de verano y estaba deseándoles ver.

Encima, llegaba tarde, como siempre claro, para no perder la costumbre. Iba con mi amigo Javi, quien estaba de los nervios porque el primer día no quería llegar tarde, pero si vas conmigo siempre ocurrirá.

Me desperté contenta, aunque nerviosa, iba a volver a tener una rutina, la cual tanto deseaba, sé que luego me arrepentiría de desearla, pero, ya estaba cansada de no hacer nada.

Pero, todo se torció en un instante, lo primero que hago al despertar es coger el móvil (sí, no está bien, lo sé).  La noche anterior se apagó, no tenía batería y por alguna razón, mi cerebro no quiso acordarse del PIN, la tarjeta no tenía ni dos meses pero estaba segura de que me lo sabía, ya me lo había aprendido, no era la primera vez que tenía que escribir el PIN.

Pero por más que quería no lo recordaba, tenía unas cuatro combinaciones en mi cabeza, diferentes, probé dos y ninguna era, solo quedaba un intento.   Mi madre, nerviosa, estaba buscando la tarjeta donde viene el Puk y el PIN por toda la casa, le hice sacar muchísimas cajas de los armarios, el salón estaba empantanado, pero la tarjeta no aparecía.

Es verdad que cuanto más necesitas algo, no aparece por ningún lado.

Iba demasiado bien de tiempo, ni yo me lo creía, pero me empecé a poner nerviosa al pensar que no se iba a encontrar, además, pasaría el día entero fuera de casa, LO NECESITABA.

Me vestí, sin ganas, encima, ya se olían las prisas y la falta de tiempo, quedaban 20 minutos. Se me ocurrió llamar a mi compañía de teléfono, y lo hizo mi madre mientras yo me preparaba. Tuve que parar de prepararme e ir yo a hablar con la señorita ya que mi conversación sería más fluida y rápida. Padres y tecnologías no son muy compatibles…

Ella me dijo que fallase el último intento para poner un número nuevo, el cual fuese a recordar con facilidad, pero, yo me seguía comiendo la cabeza, estaba casi segura de una combinación, la probé y ESA ERA.

Súper entusiasmada le di las gracias a la chica y le dije que ya no hacía falta, pero ya no quedaba tiempo, me maquillé, me peine… y me fui de casa con el pensamiento de haber perdido el tiempo, olvide agradecerle a mi madre todo el tiempo y el esfuerzo que estuvo haciendo para intentar ayudarme, así que muy sensible, nada más salir de casa, le escribí un mensaje, y por fin me sentí bien y agusto.

Pero por otro lado, Javi me esperaba impaciente en la puerta de mi casa, llegábamos tarde, fuimos lo más rápido posible y al llegar, todos estaban allí en el patio todavía, todo ese esfuerzo de correr, ¿para qué?

Se me olvidaba, pero debe ser que, también se me olvido desayunar… me lleve un Cola Cao en una botella de agua. Lo tome por el camino.

Parece que el día iba de hacer cosas innecesarias o así lo sentía yo. Aunque obviamente, no se podía llegar tarde al colegio. Pero qué más da, llegamos bien y es lo importante. Incluso me dio tiempo a saludar a mis amigas y que me presentasen a gente nueva…

Llegó la hora de entrar, estaba muy nerviosa, quería tener a alguna amiga en clase. Estuvimos en la presentación y empezaron a decir las clases. Lo bueno, me tocó 1ºA, me fui del teatro la primera. Así ya no tenía que estar esperando más tiempo. Aún seguía nerviosa, un poco menos, pero, ¿quién sería mi tutora?, ¿por qué hay tantas caras nuevas? Bueno, es una etapa nueva, había que saber afrontarla. (La verdad que esos nervios me duraron hasta los dos días de clase siguientes, pero ya tengo confianza, puedo hablar con cualquier profesor y no me da vergüenza, sigamos…)

Resulto que, en verdad, en mi clase había más antiguos alumnos que nuevos. Y pasando lista Begoña, la tutora, me tocó, ‘Paloma Martín’ dijo, levanté la mano, miré para atrás y otra chica tenía la mano levantada también. ¿Qué pasa aquí? ¿se llama como yo? Era nueva, parecía maja, pero dije, ‘joer, qué coincidencia…’ pero no, ella es Martínez…

Creo que me sentí agusto en la clase.

Cuando salimos, nos fuimos mi grupo de amigas y yo a comer al KFC de Atocha. Salimos a la una y media pero... tuvimos que esperar hasta las tres. Claudia, una muy buena amiga, se ha cambiado de colegio y tuvimos que esperarle. Cuando llegó me hizo muchísima ilusión verla, estaba súper morena del verano, y guapa. Nos dirigimos al restaurante y comimos. Más tarde, propuse ir a mi casa a coger el juego ‘Party’, bebida y una toalla grande para sentarnos en el césped las siete chicas que íbamos.

Fuimos a la urbanización de Irene y ahí estuvimos todas, jugando y disfrutando juntas, por fin. Me lo pase tan bien… son mis amigas.

Me fui a casa a las ocho, ya estaba cansada. Más tarde, les conté todo mi día a mis padres y las nuevas curiosidades y después, cenamos algo.

Ya era hora de que este desastrillo se fuese a dormir hasta el día siguiente… Había sido un día demasiado movido desde por la mañana… así que, este pequeño caos se iba a dormir…

¡Dulces sueños!


Paloma Martín Rubio 1ºA Bach.
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miércoles, 17 de octubre de 2018

Mi inicio de curso, Irene Gallego

Casi imposible


¿Qué se siente al llegar el primer día de clase y no encontrarte en ninguna lista?


10 de septiembre, 8:00 de la mañana, mis ojos abiertos de par en par y mis nervios a flor de piel. No ha sido mi mejor noche, la peor tampoco, una como cualquier otra un primer día de curso, aunque en esta vez eran nervios y sensaciones diferentes. Nervios de no saber qué hacer, de no saber con qué me voy a encontrar y mil y una sensaciones más.


Llegó el momento de vestirme, y como de costumbre, no sabía qué ponerme. Me decidí por una camiseta sencilla y unos vaqueros. ¡Ah! y mis victorias blancas, aunque no tan blancas.


Parecía ser que de alguna manera todas mis amigas sabían su clase menos yo y la curiosidad me mataba, no paraba de darle vueltas al tema. Yo pensando: “Buah Irene, que no tienes clase, tal, cual…”, pero luego lo volvía a pensar y decía: “Irene, no digas tonterías porque eso es imposible.” Pero siento deciros que en esta vida nada es imposible y con mis tontos pensamientos para mi desgracia acerté.


11:15 de la mañana. Me encontraba en el patio del colegio acompañada de una amiga, con la cual me hacía sentir más tranquila. Tres columnas, seis listas delante de mí y tres veces recorrí la mirada sobre ellas. Mis nervios, los cuales ya casi se había esfumado, volvieron a aparecer, y os preguntaréis por qué. Pues no sé por qué extraña razón  mi nombre Irene Gallego Fernández no aparecía en ninguna lista. No penséis que era yo que me lo había pasado o no lo había visto, no, es que realmente mi nombre no estaba escrito en ninguna  lista.


Mis nervios y mi angustia fueron aumentando por momentos. Siento decir que en el salón de actos no me enteré de mucho ya que mis nervios se apoderaron de mí y el constante pensamiento de qué haría me invadía la cabeza.


Entramos en el edificio y me metí en la primera clase que vi que las asignaturas coincidían con las mías, con suerte me pude quedar allí y yo me quedé más tranquila.


Dos días después ya me había acostumbrado a la clase, y finalmente mi tutora me dijo que esta sería mi clase de este nuevo curso. Lo gracioso era cuando los profesores, todos nuevos para mí y supongo que para el resto de mis compañeros también, pasaban lista en clase y yo no aparecía en ninguna lista pero solo fueron los primeros días, ahora estoy muy contenta con mi clase, con los profesores y con mis nuevos compañeros.


Con este extraño comienzo de curso, con sensaciones como una montaña rusa y después de esta trágica, no tan trágica historia, como conclusión saco que como dice la frase “Después de la tormenta siempre llega la calma” y tiene razón, todo lo malo acaba terminando bien y con esto ya lo tengo más que comprobado.







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martes, 16 de octubre de 2018

MI INICIO DEL CURSO



Mi primer día del curso, es mi primer día de bachillerato, comienza una nueva etapa
de mi vida, estoy un poco nervioso por cómo afrontaré este curso, pero también con
muchas ganas e ilusión por ver que me depara este año.

La presentación fue en el teatro, veía muchas caras nuevas tanto de alumnos como
de profesores, a pesar de llevar toda la vida en el colegio, puesto que no son los
mismos que en primaria o la ESO.

Durante la presentación me preguntaba cosas como ¿Con quién estaré en clase?,
¿Qué tal serán mis nuevos profesores?, ¿Conseguiré sacar el curso?...

Cuando acabó la presentación subimos a clase y nuestra tutora nos explicó cómo
funcionaba el bachillerato, el horario y nuestros nuevos profesores.

Me había tocado una clase en la cual no conocía a casi nadie, casi ningún amigo está
en mi clase y a muy pocos les conocía ya, los demás venían nuevos de otros colegios.

La mayoría de mis amigos más cercanos no están en mi clase porque no han elegido
las mismas asignaturas que yo, ciencias sociales, han escogido ciencias biológicas o
tecnológicas.

Ya ha pasado un mes de clase y las cosas han cambiado bastante desde entonces, ya
se ve ese “buen rollo” en clase porque nos llevamos todos bien, ya hemos hecho los
primeros exámenes y de momento estoy contento con mis resultados.
Ya voy notando eso que me habían contado, que no es igual que en cursos anteriores,
ya que hay que estudiar todos los días porque sino se va acumulando el trabajo y te
”pilla el toro”.
Me voy acostumbrando al bachillerato y a los profesores nuevos poco a poco para
conseguir buenos resultados al final del curso.

FIN
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Mi inicio de curso.


El principio de todo...


El primer día de clase estaba bastante nerviosa porque era de las nuevas y nunca me había cambiado de colegio o instituto antes; además, digamos que hablar con gente que no conozco no es lo que mejor se me da. En mi caso sí que tenía amigos que iban a otras clases, e incluso tuve suerte y a una de ellas le tocó en la misma que yo. Por lo menos, no estaba completamente sola.


Ese día no hicimos mucho en clase, fue un día de presentaciones y explicaciones sobre cómo iba a ser todo durante este año y, si todo iba bien, también el siguiente. Estos dos años van a ser fundamentales para estudiar lo que de verdad queramos en un futuro y voy a tener que esforzarme mucho más de lo que me he esforzado hasta ahora.


Al principio estaba un poco asustada porque tenía nuevos profesores y compañeros, distintos horarios, y asignaturas que no había dado antes. Sin embargo, con el paso de la primera y segunda semana, me he dado cuenta de que no era para tanto y me preocupaba demasiado. Ya conozco a mis profesores y compañeros, y me he acostumbrado (casi) al horario.


Algo nuevo que me resulta un poco raro es el hecho de poder salir a la calle en el recreo, aunque creo que a todos nos viene bien y es una forma de despejarnos yendo a comprar algo de comer. También es nuevo el poder salir al pasillo entre clase y clase, ya que en mi anterior instituto no teníamos estos descansos y se hacían las clases un poco pesadas. En este tiempo aprovecho para ir a ver a mis amigos que están en otras clases y comentar cualquier tontería o algo sobre la clase que acaba de terminar. Me alegra que estar en clases distintas o haber elegido modalidades diferentes no nos haya separado.


Aunque acabamos de empezar el curso ya tengo varios trabajos que hacer y asignaturas que estudiar. Espero poder sacar el curso sin problemas. Una asignatura que me da un poco de miedo este año es historia porque se me da un poco mal recordar todas las fechas y nombres pero me esforzaré para tener una buena nota. También creo que filosofía y economía, que son las dos únicas asignaturas que no había estudiado antes, me van a gustar.


He tenido suerte con mi clase y mis compañeros me han caído bastante bien, creo que me voy a llevar bien con ellos. Ojalá sea un curso interesante y me haga aprender muchas cosas nuevas.


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Mi inicio de curso, Paula Gaitero

El verdadero comienzo es ahora



Es una creencia popular en este tipo de relatos y recalcando en este, empezar por el momento en el que te levantas de la cama y vas a desayunar. Siguiendo una tradición muy popular de esta década, y reivindicando muchas frases de “motivación” que puedes encontrar por Internet:  “voy a romper las reglas “. Obviamente, en este caso, solo en el sentido figurado (porque no sabría como hacerlo al literal) . Retornando a nuestra materia, voy a comenzar más atrás en el tiempo, e iniciar, desde mi punto de vista, por el verdadero principio.

Nos encontramos aproximadamente en mayo, cuando nos ofrecieron la opción a cursar del año siguiente. Personalmente, lo tenía claro: quería estudiar la rama de ciencias sociales, puesto que todas las carreras que me interesan se encuentran en esta especialidad. Al llegar el verano tuve sensaciones encontradas, como el temor y la espera, esta última, en cierto modo, positiva, porque la ilusión de una nueva etapa en tu vida raramente se puede arrebatar.

En el momento en que supe que me encontraba con dos de mis mejores amigas en mi futura aula me emocioné mucho, lo que no descarta el querer hacer nuevos amigos. El primer día, 10 de Septiembre, me levanté muy entusiasmada, ya que había quedado con mis amigas a desayunar para posteriormente dirigirnos al colegio. Al llegar, conocimos a la tutora y pudimos observar las caras nuevas entre las paredes del aula. Me marché con mucha más expectativas y emoción por esta nueva etapa.

Al día siguiente, tuvimos nuestro primer contacto tanto con las asignaturas, como con los compañeros y profesores, que en todo momento fueron muy amables, además, nos explicaron las normas del colegio y cómo se calificaría cada asignatura. En la hora del recreo, pudimos salir a la calle por primera vez, y tengo que reconocer que es mucho más refrescante que permanecer en el patio, ya que despejas la mente de las clases y del ajetreo.

Me gustaría añadir que en este curso espero superarme a mi misma, tanto en el ámbito académico como en el personal, y se que estoy en el lugar adecuado para que se cumpla.

Paula Gaitero Galán
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Mi Inicio de Curso, Sergio de Mingo

         

Mi inicio de curso

Mi primer día de bachillerato, en el mismo colegio donde crecí y me forme como persona desde los 3 años,en el cual me siento como en casa ya que he vivido muchos momentos.

Aun recuerdo mi primer día de colegio en el que ahora miro atrás y recuerdo que me quejaba ya que no me gustaba ir, y ahora me encantaría volver a ese momento en el que no tenia ningún tipo de preocupaciones, ni la necesidad de tener que tomar decisiones que determinarán mi futuro.

Ojala poder volver a esos tiempos, pero las cosas van cambiando y vamos formándonos como personas, y tenemos que afrontar nuevas dificultades.

Cuando entre en el salón de actos me sentía con la ilusión de empezar un curso más rodeado de amigos que conocí aquí, y seguimos juntos un año más.
Tenía la misma sensación a todos los demás años, esa sensación de saber con quién te ha tocado en clase y los nervios de que me espera este curso.

Mientras escuchaba la presentación de curso, me surgían las dudas de cómo será bachillerato al ser una sección diferente a la que he estado acostumbrado.
Por lo que sabía no iba a ser un curso fácil pero desde el principio estaba convencido de que con esfuerzo conseguiré llegar a lo que quiero.


Al subir a las clases nos explicaron los horarios y cómo se iba a ir desarrollando el curso.
Había mucha gente nueva que quien sabe si en un tiempo podrá llegar a ser un buen amigo.

Fue en un día con mucha ilusión por poder comenzar esta nueva etapa y dar lo mejor de nosotros para poder conseguir lo que queremos ser.




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