lunes, 29 de octubre de 2018

Buenas, soy Paloma.

Son las 9.30 de la mañana suena la alarma, al principio pienso qué pasa, qué tengo que hacer si aún estamos de vacaciones y vuelvo a cerrar los ojos, cuando a los 5 minutos escucho que mi madre me llama desde el tiro de la escalera "¡¡Palomaaaaa qué no llegas!!" Entonces me doy cuenta de que es 10 de septiembre, empiezo el curso y por fin, la rutina. Me levanto, me ducho rápidamente, bajo a desayunar y me arreglo corriendo porque si no pierdo el bus.
Mi madre antes de salir me repite por milésima vez que cuide mi carácter y que tenga paciencia ya que iba a estar en clase con gente más pequeña que yo. Salgo de casa y cojo el bus de las 10.00, mi amigo Mikel empieza las clases al día siguiente asique me tocaba irme sola pero no pasa nada porque llevo los cascos y la verdad, por la mañana prefiero escuchar música antes que hablar. 

Cuando llego a Atocha, paro la música y pongo en el Google maps la ubicación del colegio, es la primera vez que voy sola y no sé llegar aun que en cuanto llego a la puerta, me doy cuenta de lo fácil que es. Entro y pregunto a la conserje cómo llegar a mi clase, ella me dice que siga a toda la gente que está bajando las escaleras y eso hago. De repente llego a un patio gigante, me quedo alucinada, nunca había visto un colegio tan grande. Empiezo a caminar sin rumbo hasta que veo las listas colgadas al final del patio, en las columnas de enfrente de los baños, me pongo a buscar mi nombre y un señor viene muy nervioso y empieza a gritarnos ``¡fuera de aquí! ¡llegáis tarde, luego lo miráis!´´ obviamente es mi primer día de clase y no quiero llegar tarde pero me giro y veo que todo le mundo está a su royo así que vuelvo a mirar las listas pero no veo mi nombre por ningún sitio, el señor vuelve y ahora sí, me voy donde estaba todo el mundo.
Estaba parada en uno de los lodos mirando a la gente con la que me iba a tocar convivir estos dos años, me sorprendió lo mucho que se arregla la gente para ir a clase o que todo el mundo esté tan comprometido con el colegio. Mientras esperaba para entrar llegaron dos chicas nuevas más, una de ellas se acercó a la otra y yo aproveché para acercarme y conocerlas, una de ellas era Laia (no me acuerdo del nombre de la otra chica), empezamos a hablar y las dos sabían qué clase las correspondía, empezamos a hablar y nos hicieron entrar al teatro.
Según entramos a las tres nos chocó que todos los profesores estuviesen en el escenario y sobre todo, que en el momento que uno de ellos se puso en pie, todo el mundo se calló, yo personalmente estaba acostumbrada a que se recurra a los gritos y las amenazas con amonestaciones.
Los profesores empezaron a hablar y nos dijeron la que iba a ser nuestra tutora, Begoña, como no la conocía de nada no realicé ningún comentario pero, me impactó lo joven que era una de las profesoras, todo el mundo quería que les tocase como tutora y se llevaba muy bien con todos los alumnos, con el paso del tiempo me he dado cuenta que en este colegio la relación profesores-alumnos es muy distinta a la de los otros sitios donde había estado.
Una vez acaba la presentación me acerco a mirar las listas y mi nombre estaba en el A, justo la clase de Laia asique subimos las dos juntas a ver qué compañeros nos habían tocado ya que ninguna conocíamos a nadie.
Llegamos a clase y nos sentamos en dos mesas de atrás, también me impresionó que la gente se sentaba adelante mientras en los otros institutos donde he estado la gente llegaba a pegarse por los sitios de atrás, y Begoña nos explica que va a ser la profesora de mates y que durante estos días nuestros profesores se irán presentando, nos entrega la autorización para poder salir en los recreos y nos deja irnos a casa.
El día fue muy ameno, los compañeros no me causaron mala impresión y creo que es un colegio bastante tolerante en muchos aspectos, la verdad, tenía una idea del colegio totalmente equivocada.

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