Todo comenzó un viernes de febrero por la tarde, en el cual estando yo en mi casa, unos amigos que se animaron a ir a la jornada de puertas abiertas de los Salesianos me llamaron, como todavía no tenía muy claro dónde quería estudiar Bachillerato en ese momento, me fuí con ellos para poder verlo.
Cuando llegué, aquel colegio me parecía todo un mundo insólito, pues del que yo venía era mucho más pequeño. Al llegar fuimos al salón de actos porque estaban presentando las diferentes ramas de Bachillerato, pero yo, ya tenía muy claro que allá donde fuera quería hacer Ciencias Sociales; luego nos subieron a las clases, donde conocí como eran las aulas, los profesores, el ambiente tan familiar, etc…
En conclusión, el colegio me gustó muchísimo, y nada más llegar a mi casa les dije a mis padres que no quería buscar más, porque había encontrado el colegio al que quería ir. Todo esto sucedió un viernes, el lunes siguiente ya estaba echando la matrícula en los Salesianos, ese fue el comienzo de todo.
Después del verano, llegó el día 8 de septiembre, comienzo del curso escolar en el nuevo colegio. Al llegar de nuevas, sentía un poco de nervios y miedo a lo desconocido, pues como he dicho anteriormente, llevaba desde pequeño en el mismo colegio, lo cual hacía que todo me pareciera diferente. Esa mañana había quedado para ir con todos mis amigos y el comienzo fue una reunión con todo Bachillerato, en la cual nos explicaron todo lo que se nos avecinaba, al emprender esta nueva aventura, Bachillerato; posteriormente, nos subieron a las clases, y ahí fue donde me tuve que separar de mis amigos, porque ellos al ser de ciencias pertenecían a otra clase, y así fue como conocí a mi tutora, Begoña.
El primer día fue un poco desconcertante, nuevos profesores, compañeros que no conocía, alguna asignatura que no tenía clara, pero pasados unos días cambió todo, y empecé a sentirme con más confianza y a gusto en un ambiente muy acogedor por parte de todos.
Ahora digo que no me confundí y estoy muy orgulloso de mi elección, también doy gracias a mis padres por haberme dejado escoger a mí.
Pedro Jesús Fernández López
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