Todo comenzó al final del verano, aun no habían empezado las clases, pero yo ya notaba otro ambiente en mi día a día, ya no sentía esas vibraciones que me decían que me quedara en la cama todo el día y por ahí toda la noche. Ya podía oler desde lejos las responsabilidades y la vuelta a la rutina, pero me lo tomé con humor, hasta el 10 de septiembre.
Mi primer día fue lo segundo mejor del curso, a pesar de que me levanté a las 7 para llegar a las 8, ya que no sabía que entrabamos a las 11:30, estaba bastante alegre, debido a que volví a ver a todos mis compañeros de anteriores años, y también vi nuevas caras, a las que no me atreví a hablar. Empecé con bastante ilusión el curso, y con ganas de seguir para adelante.
Los primeros días empezaron bien, aparte de liarme con la hora el primer día claro… Todo fue bastante fluido y liviano, poco a poco empezaba a conocer a nueva gente, lo cual me alegró bastante ya que me encanta conocer gente nueva con sus diferentes personalidades e historias.
Relacionado con las clases, la verdad al principio tenía miedo en alguna que otra asignatura, por la reputación de mi hermano, pero después de hablar con el sobre sus profesores y los míos, excepto uno o dos, todos eran diferentes, que quieras o no, es un punto a mi favor. La verdad es que ya conocía a algunos, porque llevo en este colegio desde infantil, y los que no conocía han acabado por ser bastante majos.
Y después de conocer todos los profesores y de como imparte la materia cada uno, llegó lo que más me ha gustado de todo lo que llevamos de curso (de momento). La compra de vuelta al cole. Entré a la papelería de mi barrio, y me puse a comprar compulsivamente bolígrafos, cuadernos, pinturas de colores, incluso compré una grapadora nueva, que seguramente no usaré en todo el año y perderé. Después llegué a casa y organicé mi habitación con un ambiente mas académico y no tan de ocio.
Ahora mismo, esa ilusión sigue existiendo porque me encanta aprender, pero la llama casi se ha apagado, a pesar de que queda mucha vela aun por quemar. Ahora me noto mas cansado, me empieza a hartar la rutina y necesito escapar. Aunque al menos, tengo amistades que me ayudan a sobrellevar la rutina con conversaciones, chistes, risas y otras formas de alegrar el día a las personas del aula.
A si que, para resumir un poco, todo esto está pasando demasiado rápido para mí, ya que me gusta tomarme mi tiempo para hacer las cosas, pero de momento me manejo, y espero ser capaz de poder acostumbrarme de nuevo a la rutina.
Diego Ferrera Marín
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