domingo, 28 de octubre de 2018

Mi inicio de curso


He estado muchos días o incluso semanas pensando cómo sería el nuevo curso. Una nueva etapa, Bachillerato, y un nuevo colegio mucho más grande, los Salesianos.

Lo que más me inquietaba era saber cómo serían los nuevos compañeros que iba a tener, después de muchos años con los mismos. Empezar una nueva etapa me preocupaba menos. Pensaba que sería más o menos igual, solo que con más contenido.

Afortunadamente, unos cuantos amigos de mi antiguo colegio también venían a los Salesianos, lo que me ayudó a estar menos nervioso ante ese reto que suponía el primer día de clase. Quedé con ellos el primer día para no tener que ir solo, e ir menos nervioso.

Cuando llegamos, me pareció que allí había muchísima gente, lo que me agobió un poco, porque mi antiguo colegio era muy pequeño. En aquel momento vimos que había unas largas listas en las que se nos indicaba la clase que nos correspondía a cada uno. Debido a que mis amigos no habían cogido las mismas optativas que yo, me tocó una clase en la que no había ningún conocido. Por una parte era mejor, así haría nuevos amigos.

Después de la presentación fuimos cada uno a la clase que nos tocaba, con nuestra tutora. En clase, nos explicaron un poco por encima como iba a ser nuestra siguiente etapa.

Luego los nuevos hicimos un recorrido por el colegio para conocerlo mejor. Al final nos juntamos en el patio y estuvimos charlando un rato. Luego, unos cuantos nos fuimos a tomar algo al Burger King. Estábamos terminando un primer día lleno de emociones y de cambios. Al final el primer día me sentí cómodo. La gente parecía agradable.

Lo curioso es que al siguiente día estaba un poco más nervioso que el primero. Me empezaron a surgir preguntas: ¿Llevo todos los libros de todas las asignaturas?, ¿Qué es mejor, llevar cuadernos o un archivador? ¿Habrá muchos exámenes?...

Una de las cosas que me inquietaban era el horario. Cuando nos lo contaron pensé que iba a ser duro madrugar, especialmente el lunes y el martes. Los profesores nos contaron también cómo iban a impartir las clases y los criterios de evaluación.

A los pocos días, me di cuenta de que los nervios iniciales habían desaparecido y que no había sido tan complicado como pensaba.

En general, estoy contento con mi inicio del curso 2018-2019. Tengo profesores buenos y, sobretodo, lo más importante, también tengo compañeros majos. Pensé que el cambio de la E.S.O al Bachillerato iba a ser más difícil, pero al final no lo es tanto.

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