He estado muchos días o incluso semanas
pensando cómo sería el nuevo curso. Una nueva etapa, Bachillerato, y un nuevo
colegio mucho más grande, los Salesianos.
Lo que más me inquietaba era
saber cómo serían los nuevos compañeros que iba a tener, después de muchos años
con los mismos. Empezar una nueva etapa me preocupaba menos. Pensaba que sería
más o menos igual, solo que con más contenido.
Afortunadamente, unos cuantos
amigos de mi antiguo colegio también venían a los Salesianos, lo que me ayudó a
estar menos nervioso ante ese reto que suponía el primer día de clase. Quedé
con ellos el primer día para no tener que ir solo, e ir menos nervioso.
Cuando llegamos, me pareció que allí
había muchísima gente, lo que me agobió un poco, porque mi antiguo colegio era
muy pequeño. En aquel momento vimos que había unas largas listas en las que se
nos indicaba la clase que nos correspondía a cada uno. Debido a que mis amigos
no habían cogido las mismas optativas que yo, me tocó una clase en la que no
había ningún conocido. Por una parte era mejor, así haría nuevos amigos.
Después de la presentación fuimos
cada uno a la clase que nos tocaba, con nuestra tutora. En clase, nos
explicaron un poco por encima como iba a ser nuestra siguiente etapa.
Luego los nuevos hicimos un
recorrido por el colegio para conocerlo mejor. Al final nos juntamos en el
patio y estuvimos charlando un rato. Luego, unos cuantos nos fuimos a tomar
algo al Burger King. Estábamos terminando un primer día lleno de emociones y de
cambios. Al final el primer día me sentí cómodo. La gente parecía agradable.
Lo curioso es que al siguiente
día estaba un poco más nervioso que el primero. Me empezaron a surgir preguntas:
¿Llevo todos los libros de todas las asignaturas?, ¿Qué es mejor, llevar
cuadernos o un archivador? ¿Habrá muchos exámenes?...
Una de las cosas que me
inquietaban era el horario. Cuando nos lo contaron pensé que iba a ser duro
madrugar, especialmente el lunes y el martes. Los profesores nos contaron también
cómo iban a impartir las clases y los criterios de evaluación.
A los pocos días, me di cuenta de
que los nervios iniciales habían desaparecido y que no había sido tan
complicado como pensaba.
En general, estoy contento con mi
inicio del curso 2018-2019. Tengo profesores buenos y, sobretodo, lo más
importante, también tengo compañeros majos. Pensé que el cambio de la E.S.O al
Bachillerato iba a ser más difícil, pero al final no lo es tanto.
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